SIROCO
1987
El momento cumbre de la obra de Paco de Lucía lo titula el genial guitarrista de Algeciras Siroco, por el viento proveniente del Sahara que adormenta y alucina. Estamos ante un disco revolucionario. Siroco marca un antes y un después en la historia de la guitarra y del flamenco, ya nada volvería a ser lo mismo desde la edición de esta joya de la música española. Desde Almoraima (1976) Paco no había grabado un disco, digamos, auténticamente flamenco, a la manera de sus primeras grabaciones, centrado en los toques clásicos de guitarra de concierto. Con Siroco, abandona por un momento el sonido del Sexteto para marcar en ocho piezas el nuevo lenguaje de vanguardia para la creación e interpretación del toque flamenco. Paco de Lucía vuelve a marcar los límites de la composición flamenca. Con Siroco obtienen los amantes de la buena música una obra de extremada madurez. Por un breve espacio de tiempo el maestro algecireño deja aparcado el Sexteto para entregarse en cuerpo y alma a su pasión: la guitarra flamenca. “Necesito tiempo para arreglar las piezas porque siempre estoy de gira. Trabajo de noche. Toco toda la noche y grabo todo lo que viene a mi imaginación. Después elijo lo que me parece mejor”, comentaba Paco meses antes de la grabación. Sin duda supo elegir bien. Paco crea, con su sobrino José María Bandera y con Juan Manuel Cañizares, un trío con el que dará algunos conciertos, preferentemente con la música de este disco.
El maestro algecireño da pasos de gigante en todos los parámetros, ya sean rítmicos, melódicos, armónicos o formales. Comienza por tangos, la rondeña dedicada a su hijo Curro tiene toda la intensidad propia del amor paterno a la vez que la profundidad del creador cabal. Por alegrías evoca la chiclanera playa de La Barrosa, añadiendo un elemento muy flamenco pero poco común en las grabaciones de guitarra como es el taconeo, en este caso del bailaor Juan Ramírez, explotando el material rítmico que ofrece la métrica amalgamada de dos/tres de las alegrías gaditanas. La rumba Caña de Azúcar, llena de sabor antillano, por bulerías con El Pañuelo alcanza el no va más del soniquete, una minera dedicada al Callejón del Muro, escenario de sus correrías infantiles en su ciudad natal Algeciras, el tanguillo dedicado a su hija Casilda, donde Paco plantea una nueva forma de interpretar el clásico aire de los tangos del carnaval de Cádiz, una explosión de recursos rítmicos que abren un filón y que será explotado a partir de entonces por las jóvenes generaciones. Y cierra el disco una obra maestra por soleá acordándose de su principal mentor, Manuel Serrapí Niño Ricardo.
INTÉRPRETES:
Guitarra: Paco de Lucía
2ª guitarra: José María Bandera
Palmas: Manuel Soler, Pepe de Lucía
Baile: Juan Ramírez
Cajón: Rubem Dantas
TRACKS:
CD1:
1. La Cañada (Tangos)
2. Mi Niño Curro (Rondeña)
3. La Barrosa (Alegrías)
4. Caña de azúcar (Rumba)
CD2:
1. El Pañuelo (Bulerías)
2. Callejón del Muro (Minera)
3. Casilda (Tanguillos)
4. Gloria al Niño Ricardo (Soleá)
