Su espíritu y su música volvieron a latir con fuerza en el escenario de las Noches del Botánico, en un concierto-homenaje que reunió a grandes figuras del flamenco para celebrar la memoria y la obra de Paco de Lucía.
A las 21:00 horas, y bajo el cielo estival del Real Jardín Botánico Alfonso XIII, dio comienzo una velada marcada por el talento, la emoción y el respeto a uno de los artistas más influyentes de la historia de la guitarra. La cita reunió a un elenco excepcional: Antonio Serrano (armónica), David de Jacoba (cante), Antonio Sánchez (guitarra), sobrino de Paco de Lucía, Alain Pérez (bajo), Farru (baile y palmas) e Israel Suárez “Piraña” (percusión), quienes abrieron la noche con rumbas y bulerías inspiradas en composiciones del genio.
Este homenaje se enmarca en el Paco de Lucía Legacy, iniciativa impulsada por la Fundación Paco de Lucía y el director del festival, Julio Martí, para conmemorar el décimo aniversario del fallecimiento del artista. Tras su estreno en Nueva York en febrero de 2024, el formato volvió a desplegarse en Madrid: breves intervenciones de grandes músicos alternadas con proyecciones inéditas del propio Paco, hablando de la pureza del flamenco, de su recuerdo de Camarón y de experiencias únicas junto a Al Di Meola y John McLaughlin.
La noche dejó momentos de especial intensidad. Pepe Habichuela ofreció una soleá en solitario y, junto a Duquende, unas seguiriyas cargadas de sentimiento. Más tarde, un cuarteto de guitarristas —Josemi Carmona, Antonio Rey, Diego del Morao y Dani de Morón— dibujó diferentes colores de la guitarra actual, en un diálogo por bulerías que levantó aplausos unánimes.
En la segunda parte, brillaron interpretaciones como la de Montse Cortés acompañada por Dani de Morón en una bulería por soleá de Paco de Lucía; la potencia vocal de Sandra Carrasco por fandangos; y la complicidad de Diego del Morao y David de Jacoba en bulerías. El pianista Chano Domínguez emocionó con Monasterio de sal, junto a Javier Colina al contrabajo y Antonio Serrano a la armónica. El cierre, con alegrías y zapateado vertiginoso de Farru, logró poner en pie al público.
Con este concierto, las Noches del Botánico reafirmaron que la obra de Paco de Lucía sigue viva, inspirando a nuevas generaciones y recordándonos que su guitarra no solo marcó una época, sino que abrió caminos que el flamenco sigue recorriendo.
